La mayor parte de las personas son títeres en manos de una tipología de personalidad

Pero existe una forma de romper los hilos, dejar de reaccionar en automático y vivir con energía, equilibrio y calma

Soy Adela Pérez, mentora de Ingeniería Emocional MAT

Durante 17 años trabajé como ingeniera de caminos en la gestión de equipos y proyectos de una gran empresa constructora.

La ingeniería me ha hecho desarrollar la capacidad de recibir mucha información, entenderla de forma rápida y saber separar la paja del trigo.

Quedarme con lo relevante. 

Y eso es lo que me llevo a los procesos de acompañamiento emocional. Con lo que necesitas ver de ti para poder cambiarlo de forma más clara y directa. Tú me vas contando qué te pasa y yo te ayudo a sacar lo importante y transformarlo en una nueva forma de vivir tus emociones.

Porque así te ahorras horas de terapia, de rebuscar en tu pasado, y los picos y los valles emocionales empiezan a dar paso a una estabilidad que te hace sentir segura, confiada y con más vitalidad que nunca.

Te cuento más sobre mí y cómo trabajo aquí.

Conoce tu tipología de personalidad y comprende tus automatismos

Responde estas preguntas para averiguarlo.

Un estudio del Hospital Niño Jesús de Madrid, realizado en 120.000 personas, demostró que existen 6 tipologías de personalidad.

Cada uno con sus fortalezas y debilidades.

Probablemente los identificas en personas de tu entorno:

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Unas son muy prudentes y respetuosos.

Le oirás decir a sus hijos: “¡cuidado, que te vas a caer!”. No les gustan nada los cambios ni tomar iniciativas, y suelen dejar todo para mañana porque les puede la pereza.

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Otras viven con la sensación de que no tienen tiempo que perder.

Hasta el tiempo de juego con sus hijos se convierte en una tarea de su agenda.

Lo peor es que da igual lo que hagan: Cada día se acuestan pensando que no han hecho todo lo que deberían.

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Otros pelean porque haya justicia.

En el cole, en el trabajo, con amigos…

A veces se pasan buscando culpables en todos sitios… y, lo dicen tan firmes que después se arrepienten.

Nunca asumen su parte de responsabilidad de lo que les pasa…

Y piensan: “¡Joder! Tenía razón”. Así que vuelven a hacerlo.

Una y otra vez.

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Algunas personas son muy responsables y “hacen las cosas bien o no las hacen”.

Cumplen el horario, hacen perfectamente su trabajo y en su familia cuidan de que se cumplan las horas de sueño, que la alimentación sea saludable y que se hagan las tareas del cole a tiempo.

“Primero el deber y luego el placer”.

Son exigentes consigo mismas (y con los de fuera) y sienten que todo puede hacerse mejor… pero a su manera.

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Otras se entregan en cuerpo y alma para que los demás estén bien.

Les cuesta poner límites (también a sus hijos).

Ayudan y dan consejos a todos sin esperar nada a cambio, pero cuando necesitan ese apoyo de vuelta, se decepcionan porque no les llega.

Son supersticiosas, que piensan: “No puede ir todo tan bien, ya verás como se acaba”.

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Y otras personas son extrovertidas, divertidas y siempre tienen mil planes.

Lo que no se ve es que no se permiten estar mal y buscan tapar la tristeza distrayéndose: de compras, con el móvil, salir de fiesta, una serie que le haga reír...

Pero cuando vuelven a su realidad… el vacío sigue ahí.

Cada tipología de personalidad emocional tiene una forma automática y recurrente de interpretar lo que te ocurre… y de reaccionar ante ello.

Y tú también.

Esta tipología de personalidad hace que reprimas unas emociones y exageres otras según unos patrones emocionales.

Algo así como que sientes rabia cuando toca miedo: 

Por ejemplo:

Estás a punto de salir del trabajo, y justo llega tu jefe y te pide que pases un momento a su despacho.

Y tú, en lugar de decirle que ya mañana, aguantas.

Y al salir una hora más tarde de lo previsto aparece una voz que dice: 

– ¡Ya le vale! Siempre me hace igual. 

Mi*rda, otra vez llego tarde a por el peque.

– No puedo más con este trabajo, este horario es insoportable.

Es como un piloto automático que se lleva la energía a un lugar inútil en vez de enfocarla hacia tu bienestar.

Hay quien pasa años trabajando en terapia uno a uno estos patrones emocionales.

Pero existe un método claro, práctico y sencillo para conocer tu tipología de personalidad y tener recursos internos para recuperar tu equilibrio cuando notas que se tambalea.

Es el modelo de Ingeniería Emocional MAT.

Un modelo creado por la científica y psicóloga Dra. Preciada Azancot hace más de 30 años, y divulgado por Arancha Merino, investigadora y fundadora de la Escuela MAT.

La estructura del método, tan profunda y a la vez tan clara y eficaz, es lo que le da el nombre de “Ingeniería”. 

Frente a acompañamientos indefinidos, con la Ingeniería Emocional MAT consigues recursos emocionales para toda la vida en procesos breves, de sólo 4 meses.

Así es como puedo ayudarte:

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Acompañamiento individual

Conoce tu tipología de personalidad que te hace aún preso en unas disfunciones y patrones emocionales que no te permiten desarrollar todo tu potencial. 

Te acompaño a salir de ahí para entender qué te pasa y cómo transformarlo para sentirte en equilibrio emocional cada día.

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Acompañamiento para madres y padres

Aprende a salir de tus patrones y reacciones emocionales para crear una relación de respeto, límites claros y conexión emocional sana con tus hijos.

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Para equipos profesionales

¿Buscas crear un ambiente de cooperación y motivación en tu equipo de trabajo? Descubre cómo potenciar el bienestar emocional de cada uno de los miembros para que cada uno aporte sus mayores talentos y habilidades,y juntos creéis EQUIPO.

Antes era siempre un quiero y no puedo. Intentaba dar lo mejor de mí, cada día me levantaba con esa intención y muchos días en el desayuno ya había perdido la paciencia... Yo sabía que era yo la que no estaba bien, que el cambio tenía que venir de mí, pero me costaba mucho.

El programa del Círculo de las emociones cambió mi forma de ver y gestionar mis propias emociones, de entender la importancia de cada una y cuando no toca una emoción y eso te hace perder toda tu energía.

Todo ha mejorado bastante, pero sobre todo en mí, en cómo afronto yo los retos del día a día. Cómo gestiono mi estrés, tristeza, rabia...Y como eso hace que todo fluya más en casa.

Sigue habiendo situaciones de conflicto, y seguro que los seguirá habiendo, pero he aprendido a transmitir mis sentimientos y necesidades a los que me rodean y así todos estamos mejor.
Ha sido un antes y un después en mi vida personal y familiar.

Jaris madre de dos niños de 9 año

A mí me está sirviendo para tener mucha más empatía y mucha más paciencia. Estoy poniendo mucho de mí y eso se nota. Yo siempre he sido muy tajante y firme, y no sabía poner límites.

Ahora he aprendido a poner límites con cariño, y es mucho mejor así. Además, una de las cosas que más me está ayudando con mi hijo es negociar."

Rosario madre de un niño de 11 años

Es que justo me ha sucedido algo relacionado con lo que estamos hablando en la sesión, y yo te lo puedo contar y tú lo analizas en el momento.

Me ayuda a dar el enfoque en mi caso particular, para mi personalidad y la personalidad de cada una de mis hijas. Y eso era algo que me faltaba antes.

Ana madre de dos niñas de 8 y 10 años

Yo quería mejorar la relación con mis hijos y además enseñarles como adulta herramientas para aprender a gestionarse.

Te enseña de una manera muy fácil cómo estamos nosotras. Y además, al entenderlo y asimilarlo yo me resulta más fácil decírselo a mis hijos y que ellos lo intenten cambiar.

Es una manera muy fácil y muy práctica de entender tus emociones

Mireia mamá de dos niños de 5 y 9 años

Te ayuda a abrir los ojos a cómo quieres educar, y a ver que la otra forma de educar no vale. Y que se puede, ¡que no hace falta castigar!

He aprendido a no estar en el automático y no gritar a la mínima.
Mi casa ya no es el caos continuo.

En este programa encontré la calma que yo necesitaba para no estallar a la primera, y a buscar soluciones cuando esté tranquila.

Yo siempre le decía a Adela: “Si mamá está bien, todo puede ir bien”.
He aprendido a autocuidarme sin sentirme mal, y así dar lo mejor de mí.

Además, he conseguido interiorizarlo, porque te enseña a que tú misma puedas encontrar la solución. No es a base de tips, sino que tú puedes encontrarla sola. Incluso a veces la solución te la da tu propio hijo.

Esto es otra visión de la manera de educar.
Ahora sé que jamás voy a volver a lo de antes. Puede ser que me equivoque, pero lo de antes no lo quiero"

Mari Carmen madre de dos niños de 5 y 8 años
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